Cómo cambió la vida de Daniel Martínez, de simple trabajador a uno de los rostros populares de Uruguay

Daniel Martínez es un residente de clase media de Uruguay. Es hijo de inmigrantes como típico uruguayo. Se casó con Laura Motta, una profesora de inglés, a los 19 años, donde tuvo tres (3) hijas y siete (7) nietos.

Nació en Montevideo el 23 de febrero de 1957, pero vivió con poca o ninguna conexión política en los suburbios de Punta Carretas. A los 14 años, como parte de un proyecto de clase, Daniel Martínez del radical Frente Amplio (FA) escribió un breve plan de gobierno. La política incluía la introducción de la agricultura intensiva, la unificación de América Latina y el crecimiento del capital extranjero.

Recordó: “Hicimos una vida y dimos vida en condiciones en las que nuestras actividades políticas en la clandestinidad no sabían lo que nos podía pasar”.

Se graduó de ingeniero industrial mecánico en la Universidad de la República en 1981. Trabajó en la refinería estatal de la Administración Nacional de Alcohol Combustible y Pórtland (ANCAP), donde luego se desempeñó como regulador.

También participó en la reforma del gobierno que puso fin al régimen y se convirtió en un prominente promotor laboral hasta que se desencadenó con las transacciones internas, asignándose a la actividad legal, época en la que lo hizo “muy bien” en una empresa de robótica.

Recibió un gran impulso después de ser presidente de ANCAP y ministro de negocios en el primer gobierno del FA de Tabaré Vázquez. El argumento era que, contrariamente al amplio apoyo que tenía debido a los acuerdos internos, no fue invitado a ser candidato a la iniciativa de Montevideo.

Fue nominado y elegido alcalde, cargo que ocupó en 2015 y 2019 respectivamente, durante el cual redujo el déficit de la cuenta corriente de capital y estableció una plataforma económica innovadora.

El lema de la campaña de Martínez para la presidencia es: “No pierdas lo bueno y “Hazlo mejor”. Debido a que no pudo construir alianzas con otros partidos, la idea es “votar para votar” para persuadir a estos votantes individuales indecisos. Hizo la promesa por el crecimiento económico de reducir el déficit presupuestario (casi el 5 por ciento), “sin impactar las políticas sociales” y “una distribución mucho mejor de la riqueza”.

Desde 2005, Martínez ha sido el sueño de casi un millón de uruguayos, el FA cumpliría su cuarto mandato de liderazgo consecutivo.

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